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España
nos trajo la espada y la cruz; la historia dejó latente en nuestras
almas el dolor, el sufrimiento y la humillación de un pueblo
conquistado.
Era el
tiempo de la muerte. Pero la misma historia, logra resarcir
nuestras heridas, trayendo de la misma España, hombres de mejor
condición y mejor linaje.
Hombres también guerreros, amantes de su suelo, hombres también
dolidos por la defensa de su patria, de sus ideales, de su vida
y de su orgullo. Los asilados españoles llegados a México el
13 de junio de 1939, trajeron esto y trajeron más.
Con ellos, con los guerreros heridos, cansados, perseguidos
y exiliados, llegaron tres hombres que cambiaron el rumbo de
la historia fotográfica de México.
Hombres formados a fuerza de
encarcelamientos, a fuerza de persecuciones, a fuerza de ejemplo
y de visión.
Lealtad como compromiso de fidelidad
hacia lo que se cree y se asume. Francisco, Cándido y Faustino
Mayo creyeron íntegramente en la justicia social, la libertad
y la democracia.
El Archivo de los Hermanos Mayo,
legado histórico, que nos dejaran atrapado en sus más de CINCO
MILLONES QUINIENTOS VEITE MIL negativos, son muestra de una
obra que no podrá borrar el mundo virtual de las nuevas películas,
porque su fuente motriz, fue el talento, la creatividad y la
imaginación.
Hoy el Archivo General de la
Nación, guarda celosamente el trabajo de mi padre Cándido Mayo
y desde luego, de todos los Hermanos Mayo, muestra de organización,
trabajo y colectividad de un grupo de españoles íntegros, mexicanos
de corazón, que han agradecido a este país y al General Lázaro
Cárdenas del Río, desde el primer día de su llegada.
El periodismo gráfico, la fotografía
como género periodístico, siguen vigentes. Y lo están, porque
ninguna tecnología ha podido suplantar el don de la mirada,
el reconocimiento de un hecho y la organización rigurosa de
las formas percibidas visualmente.
El periodismo gráfico, la fotografía de Prensa como género periodístico,
fueron repasados, y conjugados por Cándido y sus hermanos, de
la cual nació una nueva cultura plástica, una escuela cimentada
sobre los pilares: del humanismo, la gratitud, la lealtad y
el trabajo y el respeto a México.
Los hombres viven, mientras haya
quien los recuerde y, sobre todo, quien los recuerde con amor,
en su justa dimensión.
Francisco De Souza Mayo |